Principal.

Friday, February 29, 2008

“Nuestro Señor Jesucristo, siendo rico,
por vosotros se hizo pobre” (2Cor 8,9)


¡Queridos hermanos y hermanas!

1. Cada año, la Cuaresma nos ofrece una ocasión providencial para profundizar en el sentido y el valor de ser cristianos, y nos estimula a descubrir de nuevo la misericordia de Dios para que también nosotros lleguemos a ser más misericordiosos con nuestros hermanos. En el tiempo cuaresmal la Iglesia se preocupa de proponer algunos compromisos específicos que acompañen concretamente a los fieles en este proceso de renovación interior: son la oración, el ayuno y la limosna. Este año, en mi acostumbrado Mensaje cuaresmal, deseo detenerme a reflexionar sobre la práctica de la limosna, que representa una manera concreta de ayudar a los necesitados y, al mismo tiempo, un ejercicio ascético para liberarse del apego a los bienes terrenales. Cuán fuerte es la seducción de las riquezas materiales y cuán tajante tiene que ser nuestra decisión de no idolatrarlas, lo afirma Jesús de manera perentoria: “No podéis servir a Dios y al dinero” (Lc 16,13).
La limosna nos ayuda a vencer esta constante tentación, educándonos a socorrer al prójimo en sus necesidades y a compartir con los demás lo que poseemos por bondad divina. Las colectas especiales en favor de los pobres, que en Cuaresma se realizan en muchas partes del mundo, tienen esta finalidad. De este modo, a la purificación interior se añade un gesto de comunión eclesial, al igual que sucedía en la Iglesia primitiva. San Pablo habla de ello en sus cartas acerca de la colecta en favor de la comunidad de Jerusalén (cf. 2Cor 8,9; Rm 15,25-27 ).

2. Según las enseñanzas evangélicas, no somos propietarios de los bienes que poseemos, sino administradores: por tanto, no debemos considerarlos una propiedad exclusiva, sino medios a través de los cuales el Señor nos llama, a cada uno de nosotros, a ser un medio de su providencia hacia el prójimo. Como recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica, los bienes materiales tienen un valor social, según el principio de su destino universal (cf. nº 2404).
En el Evangelio es clara la amonestación de Jesús hacia los que poseen las riquezas terrenas y las utilizan solo para sí mismos. Frente a la muchedumbre que, carente de todo, sufre el hambre, adquieren el tono de un fuerte reproche las palabras de San Juan: “Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” (1Jn 3,17). La llamada a compartir los bienes resuena con mayor elocuencia en los países en los que la mayoría de la población es cristiana, puesto que su responsabilidad frente a la multitud que sufre en la indigencia y en el abandono es aún más grave. Socorrer a los necesitados es un deber de justicia aun antes que un acto de caridad.

3. El Evangelio indica una característica típica de la limosna cristiana: tiene que ser en secreto. “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha”, dice Jesús, “así tu limosna quedará en secreto” (Mt 6,3-4). Y poco antes había afirmado que no hay que alardear de las propias buenas acciones, para no correr el riesgo de quedarse sin la recompensa de los cielos (cf. Mt 6,1-2). La preocupación del discípulo es que todo vaya a mayor gloria de Dios. Jesús nos enseña: “Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestra buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5,16). Por tanto, hay que hacerlo todo para la gloria de Dios y no para la nuestra. Queridos hermanos y hermanas, que esta conciencia acompañe cada gesto de ayuda al prójimo, evitando que se transforme en una manera de llamar la atención. Si al cumplir una buena acción no tenemos como finalidad la gloria de Dios y el verdadero bien de nuestros hermanos, sino que más bien aspiramos a satisfacer un interés personal o simplemente a obtener la aprobación de los demás, nos situamos fuera de la óptica evangélica. En la sociedad moderna de la imagen hay que estar muy atentos, ya que esta tentación se plantea continuamente. La limosna evangélica no es simple filantropía: es más bien una expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitación de Jesucristo, que muriendo en la cruz se entregó a sí mismo por nosotros. ¿Cómo no dar gracias a Dios por tantas personas que en el silencio, lejos de los reflectores de la sociedad mediática, llevan a cabo con este espíritu acciones generosas de sostén al prójimo necesitado? Sirve de bien poco dar los propios bienes a los demás si el corazón se hincha de vanagloria por ello. Por este motivo, quien sabe que “Dios ve en el secreto” y en el secreto recompensará no busca un reconocimiento humano por las obras de misericordia que realiza.

4. Invitándonos a considerar la limosna con una mirada más profunda, que trascienda la dimensión puramente material, la Escritura nos enseña que hay mayor felicidad en dar que en recibir (Hch 20,35). Cuando actuamos con amor expresamos la verdad de nuestro ser: en efecto, no hemos sido creados para nosotros mismos, sino para Dios y para los hermanos (cf. 2Cor 5,15). Cada vez que por amor de Dios compartimos nuestros bienes con el prójimo necesitado experimentamos que la plenitud de vida viene del amor y lo recuperamos todo como bendición en forma de paz, de satisfacción interior y de alegría. El Padre celestial recompensa nuestras limosnas con su alegría. Y hay más: San Pedro cita entre los frutos espirituales de la limosna el perdón de los pecados. “La caridad –escribe– cubre multitud de pecados” (1P 4,8). Como a menudo repite la liturgia cuaresmal, Dios nos ofrece, a los pecadores, la posibilidad de ser perdonados. El hecho de compartir con los pobres lo que poseemos nos dispone a recibir ese don. En este momento pienso en los que sienten el peso del mal que han hecho y, precisamente por eso, se sienten lejos de Dios, temerosos y casi incapaces de recurrir a él. La limosna, acercándonos a los demás, nos acerca a Dios y puede convertirse en un instrumento de auténtica conversión y reconciliación con él y con los hermanos.

5. La limosna educa a la generosidad del amor. San José Benito Cottolengo solía recomendar: “Nunca contéis las monedas que dais, porque yo digo siempre: si cuando damos limosna la mano izquierda no tiene que saber lo que hace la derecha, tampoco la derecha tiene que saberlo” (Detti e pensieri, Edilibri, n. 201). Al respecto es significativo el episodio evangélico de la viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo “todo lo que tenía para vivir” (Mc 12,44). Su pequeña e insignificante moneda se convierte en un símbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee sino lo que es. Toda su persona.
Este episodio conmovedor se encuentra dentro de la descripción de los días inmediatamente precedentes a la pasión y muerte de Jesús, el cual, como señala San Pablo, se ha hecho pobre a fin de enriquecernos con su pobreza (cf. 2Cor 8,9); se ha entregado a sí mismo por nosotros. La Cuaresma nos empuja a seguir su ejemplo, también a través de la práctica de la limosna. Siguiendo sus enseñanzas podemos aprender a hacer de nuestra vida un don total; imitándole conseguimos estar dispuestos a dar, no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos a nosotros mismos. ¿Acaso no se resume todo el Evangelio en el único mandamiento de la caridad? Por tanto, la práctica cuaresmal de la limosna se convierte en un medio para profundizar nuestra vocación cristiana. El cristiano, cuando gratuitamente se ofrece a sí mismo, da testimonio de que no es la riqueza material la que dicta las leyes de la existencia, sino el amor. Por tanto, lo que da valor a la limosna es el amor, que inspira formas distintas de don, según las posibilidades y las condiciones de cada uno.

6. Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma nos invita a “entrenarnos” espiritualmente, también mediante la práctica de la limosna, para crecer en la caridad y reconocer en los pobres a Cristo mismo. Los Hechos de los Apóstoles cuentan que el Apóstol San Pedro dijo al hombre tullido que le pidió una limosna en la entrada del templo: “No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, echa a andar” (Hch 3,6). Con la limosna regalamos algo material, signo del don más grande que podemos ofrecer a los demás con el anuncio y el testimonio de Cristo, en cuyo nombre está la vida verdadera. Por tanto, que este tiempo esté caracterizado por un esfuerzo personal y comunitario de adhesión a Cristo para ser testigos de su amor. María, Madre y Sierva fiel del Señor, ayude a los creyentes a llevar adelante la “batalla espiritual” de la Cuaresma armados con la oración, el ayuno y la práctica de la limosna, para llegar a las celebraciones de las fiestas de Pascua renovados en el espíritu. Con este deseo, os imparto a todos una especial Bendición Apostólica.
Vaticano, 30 de octubre de 2007

BENEDICTUS PP. XVI

Tuesday, March 06, 2007

Tuesday, October 31, 2006

El otro día los lobatos se fueron de excursión,
en el trayecto se encontraron a la muerte
y le dieron un aventón;
a la calaca le gustó tanto el uniforme
que desde entonces decidió
ser "Boy Scout"



El sábado pasado los boy scouts dedicaron su reunión a organizar la ofrenda de día de muertos, la organización y la creatividad se vieron como protagonistas de esta reunión, en cuestión de minutos se tenían ya varias ofrendas montadas, cada una con varias calaveras literarias, como con la que empezamos esta noticia; además del tradicional pan de muerto, las calaveras de dulce, los chocolates, la fruta, la calabaza en dulce, el incienso, la flor de cempasúchil, las veladoras y lo que no podía faltar a los visitantes que se deleitaron la vista.

Lo único malo fue que las ofrendas no pudieron quedarse para poder admiradas por más personas en más días ya que al estar a la intemperie seguro algún roedor hubiera aprovechado la noche para hacer de las suyas, pero enhorabuena yfelicidades a los boys scouts por su entusiasmo y creatividad.

estaba la manada de lobatos
teniendo competiciones
en eso que se le aparece la huesuda
y que se los leva de campamento a los panteones.

Ofrenda


VER MAS FOTOS

Wednesday, October 04, 2006

¿Te gusta el nuevo diseño de la sección de noticias?

- Resultados de la encuesta -
En el foro pueden encontrar una recopilación de materiales, textos, dinámicas, etc. Que pueden ser utilizados en la Pastoral de Nuestras Casas.

- Para ver más detalles lee todo el artículo

Thursday, September 21, 2006

Nuestros jóvenes religiosos Julio César (Veracruz) y Carlos Mijares (Durango), han dado un paso adelante incorporándose a nuestra comunidad de El Salvador para iniciar allí sus estudios teológicos. Por otra parte, Emilio (Ameyalco, Edo.Méx), Layo (Durango), Chucho (Puebla), Tafi (Metepec) y C. Arturo (Veracruz), terminados sus estudios filosóficos, pasaron al Noviciado en Zuera (España).

Saturday, June 10, 2006

Un católico no puede cerrar los ojos ante las realidades, sean estas positivas o negativas, nos gusten o no nos gusten. ¡Ni tampoco puede ir por la vida como un “angelito en las nubes” o como la niñita que cree en los cuentos de hadas! Enfrentemos las realidades con espíritu de fe y con sentido crítico: así lo hizo Jesús, y así lo debiéramos hacer sus seguidores.

En estos días 5 eventos están sacudiendo y manipulando a la opinión pública en contra de nuestra MADRE la Iglesia: 1) La salida a la luz pública del “EVANGELIO (apócrifo) DE JUDAS”. 2) El brutal asesinato por parte de un párroco del estado de México de una mujer con quien tenía un hijo. Esto sucedió el día Pascua de este mismo año. 3) La proyección de la película EL CODIGO DA VINCI. 5) La petición del Papa Benedicto XVI al P. MARCIAL MACIEL, fundador de los Legionarios de Cristo y con varias acusaciones de pederastia, para que deje de ejercer el sacerdocio y otras actividades públicas. 5) La proyección en televisión de la película basada en la novela del mismo nombre (repito, novela) de EL CRIMEN DEL P. AMARO.

Ante estos eventos, que ahí están, ¿qué postura debemos tomar los católicos? Cada quien tenemos nuestras propias ideas y opiniones. Si me permiten, quisiera exponerles las mías, por si en algo les pudieran ayudar.

Primero que nada, recordemos que nuestra FE está basada en Cristo, el que entregó su vida por nosotros.
Después, todos sabemos que dentro de la institución de la Iglesia, de la que formamos parte tanto los sacerdotes como los laicos, siempre existió el pecado. Y, sin juzgar ni al P. Maciel ni al sacerdote que asesinó a la mujer (ya que sólo Dios puede juzgar), hagamos cada quien lo posible para que nuestras vidas sean coherentes con el Evangelio de Jesús. Siempre se ha dicho que la Iglesia es SANTA por su fundador Jesús y por su objetivo, y a la vez PECADORA por los miembros que la conformamos.
Las 2 películas arriba mencionadas, están basadas en novelas, no en la historia. Claro que, en su afán de acumular grandes sumas de dinero, saben mezclar muy bien algunos datos históricos con otros de ficción. Y de pilón, aprovechan la ocasión para sembrar dudas y posturas anticatólicas en personas poco informadas o que tienen una fe de puras ideas, pero que para casi nada viven de acuerdo al mensaje de Jesús. Como dice el dicho: “calumnia, que algo queda”. Por cierto, ¿ya leíste que la presentación de la película del Código da Vinci en Cannes fue recibida con bostezos y algunos silbidos, y que la crítica de la misma (hablando de la película en sí, sin entrar a valorar el tema que toca) ha sido bastante negativa?
Mi postura ante estos sucesos, no es de defensa fanática; el mismo Papa Benedicto XVI acaba de decir hace unos días que ninguna religión debe defenderse con fanatismos ni menos con beligerancia. Más bien, siento que la mejor defensa de nuestra fe se basa en estos pilares: 1) una profunda y seria catequesis sobre nuestra fe y sobre la Biblia; 2) cuidar bien ese gran tesoro de la fe que, según la expresión de san Pablo, portamos en vasijas de barro. ¿Cómo? Con una vivencia intensa, convencida, alegre y coherente de la misma; para ello contamos con unas valiosas herramientas: Oración/meditación, Lecturas espirituales apropiadas, Frecuencia de los sacramentos y Dirección espiritual.
Amigo lector: ¿no crees que ante estos sucesos, dolorosos sin duda para los católicos, podemos sacar algunas conclusiones positivas para nuestra fe? Yo saqué estas: *Debo profundizar más en mi fe y en el conocimiento de la misma. *Procurar llevar una vida honrada como buen hijo de Dios, evitando todo tipo de escándalos que lastimen la imagen de la Iglesia del Señor. *Las novelas son novelas y nada más. *Si en alguna ocasión me quieren mover el tapete, me acercaré con confianza a un sacerdote que me pueda asesorar e iluminar.

Y, para finalizar, ante estos y otros posibles escándalos futuros, te invito para que fortalezcas tu fe junto con tu familia, dedicándoles un rato a estas Palabras de Dios: Mt 7, 21-27; 1 Cor 15, 58; Mt 16, 18; Lc 21, 23; Mt 28, 20; Mt 24, 11.13; “ Jn 3-11.

Wednesday, April 05, 2006

Diversas son las propuestas y alternativas que tenemos para esta Semana Santa.
Para acercar, tanto a jóvenes como niños y adultos, la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

Getsemaní en Toluca (Edo. México) y Guadalajara (Jalisco)
- Para jóvenes a partir de 17 años, desde el Miércoles 12 al Domingo 16 de Abril.

Santa Misión Pasionista en Temoaya (Edo. México) y
en Chiquilistlán (Jalisco)

- Para misioner@s laic@s y pasionistas, desde el Domingo 9 al Domingo 16 de Abril.