Principal.

EXPERIENCIAS

¿QUÉ SIGNIFICA PARA MÍ, SER VOLUNTARI@ PASIONISTA?

Mi nombre es Sara tengo 18 años y la primera vez que participe en un curso de verano fue en el 2004 entonces tenía 16 años. Empezaré contándoles que para mi fue como un rayo de luz el haberme enterado que existía un grupo de personas que entregaban su verano tratando de hacer unas vacaciones entretenidas para los niños en un ambiente sano. ¿Porqué digo esto?, bueno porque había pasado por un momento muy difícil, la muerte de mi abuelita, desde la primera vez que fui al curso me sentí muy relajada y contenta, dos sensaciones que no había sentido últimamente.
El primer curso en el que participé fue en el auditorio de La Parroquia de la Pasión, y nunca voy a olvidar esas dos semanas, pues a parte de sentirme útil haciendo algo por mi comunidad me di cuenta que también me sentía muy bien trabajando con niños de kinder, al demostrarme ellos a su corta edad que conmigo se sentían seguros, y que quizá después de un día en que no me hicieron caso para nada y termino afónica mi mejor recompensa es cuando al despedirse te sonríen y te dicen, “gracias hoy me divertí mucho”, o cuando te reconocen en la calle y corren a saludarte.
Ahora les hablaré de los voluntarios, pues la parte del equipo también es importante. Yo nunca me imaginé que hiciera yan buenos amigos y mucho menos que conociera gente de otra cultura, en este caso, España. A los primeros que conocí fue a Poncho, María, Natalia, Vicent y a Toño; al principio me sentía rara, porque no sabía de que platicar con ellos, pero con el paso del tiempo me sentí más en confianza y me di cuenta de que, aunque proveníamos de dos países y culturas diferentes, nuestras metas como grupo y formas de pensar eran, muy parecidas.
Ahora están viviendo aquí Toño, Sagra, Raquel, Jorge y Jordi, y creo que les estoy empezando a tomar mucho cariño, también que el día que regresen a España voy a estar llorando en el aeropuerto despidiéndolos y deseándoles buen viaje, pues creo que México y España se han unido para crear un gran grupo de voluntarios, en el que me siento a gusto, confiada y como te sientes con tus amigos en familia.
En conclusión puedo decir que:
Para mi ser voluntaria pasionista no es ayudar por ayudar sino estar convencida que si se puede apostar por un mejor mundo, por dibujar en más personas y niños una sonrisa sincera. Es conjugar la responsabilidad y el compromiso con la diversión y la amistad. Significa haber encontrado un mundo en el que dar y darte a los demás te hace feliz, pero también significa haber encontrado un grupo de amigos que piensan de una forma parecida a la mía y saber que trabajando en equipo y apoyándonos incondicionalmente se puede salir adelante, y dibujar cada vez más y más sonrisas aprendiendo de nuestros errores y levantándonos con más con más fuerza para seguir avanzando e ir construyendo un mejor mundo para todos.
Sara Elena Santiago Ramírez. (voluntaria pasionista, México D.F.)

¿POR QUÉ SOY VOLUNTARI@ PASIONISTA?

Todo empezó con la invitación de mi prima Mari Paz, a un Getsemaní en el año del 2004, en la casa de las Hijas de la Pasión, en Ciudad Granja, Zapopan, Jalisco, entrando la semana santa, me gustó la idea, ya que así podría conocer a más gente y hacer buenos amigos, mi inquietud principalmente era esa, al llegar a la casa se sentía un ambiente de paz y gran alegría dentro de mi corazón porque el objetivo primordial era reencontrarme con Dios más personalmente, reflexionar sobre mi vida, lo que había hecho, recuerdo que el lema principal de este encuentro fue:

Dentro de todo lo que vivimos las 30 personas aproximadamente, fueron momentos de alegría, tristeza en ocasiones, reflexión en todo momento, y las celebraciones propias de este tiempo de recogimiento y reflexión donde nuestro señor pasó momentos de dolor y angustia.

De ahí me sobrevino el título de Santa Tranquilina, ya que el la ceremonia del fuego nuevo, fue una cosa muy curiosa y cada vez que la recuerdo me da mucha risa y es que el Padre Carlos San Martín, nos pidió que empezáramos con la letanía propia de esa celebración, de por sí ya estábamos un poco contentas porque de por sí las canciones no eran muy entonadas que digamos y luego se me ocurre decir el nombre del Santo que muy martirizado en tiempos de lo Cristeros y precisamente lo terminaron de hacer en Tepatitlán Jalisco, México. SAN TRANQUILINO UBIARCO, todos en ese momento empezaron a reírse, por la forma en que lo había entonado y el nombre en sí es un poco extraño, al siguiente día ya no me la acababa con la “burla”, en buena onda que me hicieron todos los presentes.

Para mí el ser voluntaria pasionista, es un reto personal de ayudar a otras personas que en casos especiales me necesitan, aprender de las distintas formas de vida de todos los que conformamos el grupo de Guadalajara y por supuesto, conocer más a fondo el mensaje que Dios Nuestro Señor, nos ha dejado para toda nuestra vida aprender de él, de su fortaleza ante la adversidad y sobre todo del gran ser humano que fue por el perdón infinito que tuvo hacia los que le hicieron mal.
Beatriz Chávez Gómez, Guadalajara Jalisco México.

Queremos saber tu experiencia... si quieres, contesta a una de estas dos preguntas, o bien, lo que se te ocurra en el siguiente foro: